Variadas

Lo mejor del jazz en una combinación de calidad y variedad

PUERTO PLATA.- El Dominican Jazz Festival ha ido creciendo año tras año y se postula como uno de los más importantes de República Dominicana y el Caribe, como una vez, dijo la gran Nina Simone: “El jazz, como la vida, es mejor cuando improvisas”, así desplegó la vigésima tercera edición del festival: virtuosismo, fuerza interpretativa, talento y precisión.

Con el calor caribeño de Puerto Plata, las localidades turísticas Sosua y Cabarete, sirvieron de escenario para qué artistas nacionales y extranjeros, durante tres días, exhibieran variedad y la capacidad de fusionar el jazz desde lo tradicional a lo más nuevo.

La inauguración inició en Sosua, con la presentación de la agrupación Berklee Global Jazz Institute Ambassadors, el virtuoso pianista uruguayo Nando Michelin y la agrupación The Dominican Jazz Project, quienes lograron los intensos aplausos de los presentes.

Sin lugar a dudas, cada espacio que utiliza el Dominican Jazz Festival, extiende la cultura del jazz en el país con un discurso de gran calidad artística.

Lienzo cultural

El espectáculo musical ostentó como fuerza escenográfica una pieza artística creada por el artista visual dominicano, Adolfo Farington, que marcó un diálogo entre culturas distintas, enriqueciendo lo visual como lo sonoro.

La segunda noche del festival, empezó con el joven artista, pianista y compositor, Josean Jacobo, que ha trabajado, paso a paso, su trayectoria musical con naturalidad y destreza, presentando un trabajo de calidad enriquecido con la música raíz bajo sorprendentes ingredientes musicales, seduciendo a un público amplio. El denominado “Embajador del Afro Dominican Jazz”, por la revista Bitz, esparció su temperamento caribeño en cada tecla de su piano. Los arreglos de las composiciones de Josean Jacobo & Tumbao, tales como: “El Maniel”, “Más”, “Anaisa Pié”, “Mind Reset”, “A pesar de todo” y “Compadre Pedro Juan”, forman parte de un equipaje musical con una colorida mezcla de influencias que proponen nuevos contextos para continuar desarrollando su estilo musical.

Estar apostados en el mismo escenario de un artista de la talla y nivel del pianista estadounidense Justin Kauflin, es comprobar a un legítimo virtuoso desde su nacimiento. El galardonado compositor y productor, ha recorrido el mundo provocando que muchos se rindan a sus pies. Klauflin junto a su trío de piano, bajo y batería, navega a la perfección entre una simbiosis del jazz tradicional a los sonidos más modernos, dejando tras de sí, una estela de autenticidad. Su repertorio incluyó “Coming Home” y “Lost”, temas originales, así como piezas universalmente conocidas pero con un discurso de gran calidad, tales como: “Day in the Live”, de la agrupación The Beatles; “Motorbike” de James Williams y “John my Beloved”, de Sufjan Stevens, entre otras.

Minutos más tarde, el escenario fue invadido por la gran fuerza interpretativa, la precisión y la magia en los solos del saxofonista puertorriqueño Miguel Zenón, demostrando la evolución de un gran técnico del instrumento, que obliga a moverse a todo aquel que se expone a su audición. Zenón es considerado como uno de los más innovadores e influyentes de su generación por sus excelentes niveles artísticos avalados por músicos que lo han dado todo. Como sí de un tributo a Ismael Rivera se tratase, el saxofonista presentó arreglos en jazz a los temas “Colobó”, “El Nazareno” y “Quítate de la vía Perico”, canciones que emocionaron y cautivaron.

Música para el desarrollo

Un motor que guía e impulsa cada edición del festival, durante todos estos años, con entregas y sacrificios del trabajo de hombres y mujeres valiosas, es el que, día a día, se ejecuta desde la Fundación Educativa Dominican Republic Jazz Festival (FEDUJAZZ), organización sin fines de lucro que ofrece educación musical de alta calidad y libre de costo, así como servicios comunitarios a la niñez y juventud de toda la ciudad de Puerto Plata. El festival, se ha convertido en un peldaño de avance de la economía local, así como un catalizador para el desarrollo social con la misión de producir cambios tangibles a través de la educación musical.

Un final en despliegue

La última jornada de la vigésima tercera edición del Dominican Jazz Festival, finalizó con impecable sonido, dando apertura a los jóvenes talentos del grupo Berklee Global Jazz Institute Ambassadors, quiénes con sus disímiles estilos musicales evidenciaron las destrezas y excelente calidad de cada uno de sus intérpretes.

Una de las grandes sorpresas de esta edición, fue la presentación de la saxofonista y flautista soprano canadiense, Jane Bunnett & Maqueque, un grupo de jóvenes artistas cubanas que conectaron de inmediato con el público, logrando un repertorio sin desperdicios. La enérgica demostración de calidad, talento, experiencia y juventud, marcaron un tumbao rítmico que enganchó, de principio a fin, regalándonos solos interpretativos, innumerables piruetas vocales y rondas de improvisaciones que, en muchos casos, manifiesta como la impecable juventud y la técnica, pueden estar unidas. Maqueque cautivó con la magia de sus composiciones, sus voces y su propuesta innovadora.

Explosión musical

Luego del desborde del impecable talento femenino de Jane Bunnett & Maqueque, el indiscutible swing y carisma de José Alberto -El Canario-, se fue “colando” poquito a poquito, canción tras canción, encandilando a los amantes de la salsa, que sin dudar, se pusieron a bailar, saltar y desbordar sus energías con las del salsero criollo.

Con un show entre las improvisaciones y anécdotas de uno de nuestros artistas más internacionales, se marcaba el ritmo de la noche para un cierre magistral. El sonido resultaba incontenible. Desbordaba el escenario de Cabarete, sumergiéndose entre los vientos y el olor salino. El artista inició con su tema “Coban Fantasy”, añadiendo “Señora”, “Sueño contigo”, “Hay un run run”, “Rita”, “Chanchan”, “Esta noche pinta bien”, “Paella” y “Amor Silvestre”, entre otras canciones, que no detenían la algarabía del público con sed de El Canario, aún con el torrencial aguacero que caía.

Así finalizó la última jornada del Dominican Jazz Festival, confirmando la calidad de un programa muy variado, que promete enganchar a nuevos adeptos en sus próximas ediciones, cargadas de esencias rítmicas, que convierten el evento en una cita ineludible.

FUENTE: https://noticiassin.com

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